sábado, 4 de diciembre de 2010

COSTA ATLÁNTICA

Sobrevivimos a la jungla. Al ruido, las cacas de perro, las aceras destrozadas, los conductores suicidas, un carterista en el metro...Que no cunda el pánico. En el metro no pasó nada. Íbamos bastante tranquilos, sin "aglomerarnos" y de repente oigo a Edorta: "Pero qué haces, chaval". Pilló al tipo con la mano en su bolsillo. Dentro de su bolsillo. En el interior de su bolsillo. No sé si ha quedado claro pero el individuo en cuestión puso cara de bueno. Ni pestañeó y siguió esperando a su próxima víctima.
Nosotros nos cambiamos de vagón con un poco de susto y la cámara de fotos sigue en nuestro poder. Pasamos un par de días viendo posibles cacos por todas partes. Je, je, je.

Salimos de Buenos Aires en autobús. 360 km atravesando la Pampa hacia la Costa Atlántica. Sólo nos costó llegar 6'30 horas. Ahora nos explicamos de dónde salen esos filetes tan ricos que estamos comiendo. A las vaquitas se les ve de lo más contentas.
Un autobús novísimo, conductor prudente (muy prudente, lento, "pasmao" según mi compañero de asiento) y catering a bordo. Que vayan aprendiendo los de Iberia.
Llegamos a VILLA GESELL.
Es un sitio curioso.

                   NUESTRA NUEVA DIRECCIÓN

Es un pueblo que nació como freno a las dunas y se ha quedado a medio camino entre el bosque y la arena. Las calles no tienen nombre, sólo números (Avenidas, Calles y Paseos).
La Avenida 3, paralela a la playa, es el centro, llena de vida. Todos los bares, tiendas y restaurantes están a su alrededor. Es la única calle asfaltada. El resto son de arena. Lo que iba a disfrutar la Yoli. Yo creo que deberíamos mandarla por aquí una temporada.
Por supuesto no podía faltar el Paseo de los Artesanos. Las estadísticas dicen que 9 de cada 100 argentinos son psicólogos. Yo digo que otro 9% son artesanos.


PASEO DE LOS ARTESANOS

Es una zona turística y están preparando todo para la temporada alta que empieza el 15 de diciembre.
Nosotros mientras disfrutamos sin aglomeraciones.
La playa es espectacular. Infinita. No tiene papeleras ni duchas ni paseo marítimo. Ni falta que le hace.

                              PLAYA

Hemos cambiado las caminatas y las carreras por el parque de Palermo por las de la playa.
Hay que andar con cuidado para no pisar los huevos de cangrejo, hay muchos. Ya sabéis que no domino el tema de los "animalicos" pero o son eso o la cápsula del huevo Kinder, con lo cual tendría que decir que la playa está hecha un asco y no quedaría nada bonito.
Hoy vendían pescado en el muelle. Muy marinero todo. De momento el único pescado que ha entrado en nuestra dieta son las latas de atún. Todo llegará.

Hemos dejado para el final una foto que puede herir susceptibilidades, así que el que se sienta con fuerzas, adelante.

         PISCINA DE NUESTRO APARTAMENTO

De la playa a la piscina y de la hamaca al agua. De todas formas, las preocupaciones no nos abandonan. Estamos pendientes de la cotización del euro para ver cuándo nos viene bien hacer el cambio de moneda. La primera vez tuvimos mucha suerte, cambiamos a 5,42. Hoy está a 5,21. A ver si Irlanda se pone las pilas y Zapatitos nos da alguna alegría, para variar.
Qué lástima acabar esta página hablando de dinero y de política, con lo bien que íbamos.
Seguiremos en Villa Gesell hasta el 9 diciembre.
Bonito mes.

Besos