sábado, 8 de enero de 2011

¿HAY ALGUIEN AHÍ?

¿Hay alguien ahí?
Aquí El Calafate llamando al planeta tierra.
Estamos en otra órbita. Cada vez estoy más convencida. 
Estos paisajes no son terrenales.
Como dijo Jack "El Destripador" vamos por partes.

Acabamos el año en Ushuaia con tortillas de patatas añadidas al  choripan y las empanadas del Hostel.
NOCHEVIEJA diferente, brindando con desconocidos e intuyendo el amanecer a las 4'00 H de la madrugada.
Después del brindis de las 24'00 H fuimos al Irish Pub de Ushuaia con una mexicana, un francés y una argentina. No es el principio de un chiste, es la vida misma.

   HOSTEL ANTARCTICA, A VER SI NOS VEIS

Ese mismo día el jefe del Hostel nos propuso un cambio de habitación: dejamos el dormitorio compartido de 6 personas y nos vamos 3 noches a una habitación doble, regalo por larga estancia. ¿Os habíamos contado que nos encontramos una herradura en una estancia un día de caminata y que desde entonces viaja en mi mochila? Pues eso, ya está funcionando a tope.

Los días siguientes fueron de buen tiempo y llegamos a los 25º con la llegada de varios cruceros al puerto que marcaban el inicio de la temporada alta.
Momento oportuno para cambiar de paisaje.

La siguiente parada fue PUERTO NATALES, primera escala en CHILE.
Después de 727 km y 15 horas de viaje llegamos a Tin House, la Casa de Lata.
Es nuestro nuevo alojamiento para estos días.


                    LA CASA DE LATA

No queríamos creer que era esta casa cuando pasamos por delante, pero así son las cosas. 
Si le quisieran cambiar de nombre, podrían ponerle "Las apariencias engañan".
Cálida, decorada con mucho gusto, las mejores sábanas desde el principio del viaje, pan integral casero en el desayuno, sólo 8 huéspedes y un anfitrión inmejorable.
No acaba ahí la cosa. El dormitorio de 4 personas que habíamos reservado está ocupado y nos ofrece por el mismo precio una habitación doble. ¿Os lo podéis creer? Seguimos en racha.
Puerto Natales tiene un par de calles llenas de agencias que ofrecen viajes a Torres del Paine, tiendas de artesanía y supermercados para montañeros que preparan su visita al Parque Nacional. Además puedes dar un paseo por el Lago donde comienza un viaje de 4 días por los fiordos chilenos. Otra excusa para volver.
¿Os acordais de las tiendas de las películas del oeste donde venden harina a puñados junto con ropa amontonada y sartenes colgadas del techo? Las copiaron de aquí. Hacemos chirriar la puerta y entramos con la boca abierta, creen que los europeos estamos alelados, seguro.
Saliendo de las calles comerciales el pueblo es de los natalinos que siguen construyendo sus casas de lata y madera, como los pioneros.

                            ROPA TENDIDA

Desde aquí planeamos la visita a TORRES DEL PAINE.
Madrugamos y pasamos un par de horas de bus (180 km) hasta llegar a la entrada del Parque.
Nuestra cartera vuelve a temblar y empezamos a andar. Eso de pagar por andar en el monte lo llevamos regular. No nos acostumbramos. Ni nos queremos acostumbrar.
¿Os imaginais pagar cada vez que vais al Pirineo? 
Otra vez el mosqueo nos dura poco. 
En el camino no te da tiempo a aburrirte: ojo río, ojo guanaco, ojo puente, ojo flores, ojo excursión de alemanes.
Y todos con el mismo objetivo: subir los 750 m de desnivel que te llevan al Mirador de las Torres.
La subida es al lado de un río, un bosque y la parte final con mucha pendiente por la morrena del glaciar, la parte más difícil.
Llegas a un collado y ahí están.
Os presentamos, de izquierda a derecha a doña Torre Sur, doña Torre Central y doña Torre Norte.

                MIRADOR TORRES DEL PAINE

El tiempo es muy bueno. Pasamos 40 minutos contemplándolas, nos da pena hasta girarnos para hacernos alguna foto para no dejar de verlas. El verde del agua, el granito y las nubes enganchándose en los picos.

                      ALMUERZO CON VISTAS

Creíamos que este paisaje era insuperable. Pues no.
Tres días después fuimos a El Calafate, pueblo base para ir al Parque Nacional de los Glaciares del Sur.
Nos esperaba el PERITO MORENO.
Lo más de lo más.
Inmenso.
Imaginaos el paisaje que más os guste, el que no os cansais de mirar y multiplicadlo por mil, por un millón, por mil millones.
No habíamos visto nada así.

             CARA SUR  PERITO MORENO

La primera vez que ves el Glaciar sobrecoge.
Un nudo en la gartanta, los ojos como platos, no te atreves a hablar, no vaya a ser que se rompa el hechizo y desaparezca si rompes el silencio.
Fuimos en una excursión llamada ¨Tour Alternativo¨.
Vimos nuestros primeros cóndores en la cordillera.
Se nos acumulan las cosas para contar, a ver si nos centramos.
Estábamos en el Perito.

                 DE ESPALDAS AL GLACIAR

Tuvimos 2 horas de tiempo en las pasarelas para contemplarlo. Saben a poco.
El día fue radiante.
Dicen que cambia de color, dicen que suena, dicen que caen icebergs, dicen que atrapa. Todo es verdad.
Maravilloso.
Cruje, es blanco, celeste, azul intenso. Está vivo y lo mejor es que incomprensiblemente, mantiene su nivel o incluso crece cada año.
Nos acercamos más en barco, una hora más de contemplación.

                           ARCO DE HIELO

La inmensidad de la belleza.

Seguimos hasta el día 9 en El Calafate.
Estas últimas paradas de 3 días nos están resultando muy cortas, alargaremos las próximas para disfrutarlas más.
Tiempo tenemos, prisa no hay.
Feliz semana.